En la actualidad, muchas personas hablan del “boom” de la comida sana como si fuera una moda y no una necesidad, pero no podemos negar que a nuestras manos llegan cada vez más libros y artículos que se refieren al tema de una manera urgente. De igual manera los médicos y terapeutas ven en el cambio de alimentación una solución tanto para agilizar la curación como para realizar la curación misma. Acá podrán encontrar algunas frases y segmentos de libros donde podemos ver, que a pesar de ser un tema repetitivo durante muchos cientos de años, todavía no pierde actualidad. Más aún es un grito de alerta a graves consecuencias para nosotros, para el medio ambiente y para el futuro de nuestra especie.

Que la comida sea tu alimento y el alimento tu medicina.
Hipócrates 

Buen alimento, mejor pensamiento.
(Anónimo)

“La salud es como el dinero, nunca tenemos una verdadera noción de su valor hasta que lo perdemos.” 

Josh Billings

“El médico del futuro no tratará el cuerpo humano con medicamentos, más bien curará y prevendrá las enfermedades con la nutrición.”
Thomas Edison

“Actualmente más del 95% de las enfermedades crónicas son provocadas por alimentos, ingredientes tóxicos, deficiencias nutritivas y falta de ejercicio físico.”
Mike Adams

El que toma medicina y rechaza la dieta, malgasta las habilidades del médico.
Proverbio chino.

La importancia de los alimentos

“La comida es uno de los productos esenciales para cualquier organismo vivo, y también es una fuente de exposición a sustancias químicas con las que tenemos un contacto más íntimo. Pero los Seres humanos hemos llevado las cosas al extremo. Nuestras vidas giran alrededor de la comida. Celebramos las alegrías con alimentos y nos consolamos de las penas con alimentos. Son muchas las personas que pasan los momentos más significativos de su vida sentadas en una mesa, comiendo y bebiendo, con familiares y amigos. Los alimentos proporcionan los materiales para la construcción de la arquitectura de nuestro cuerpo. La comida se convierte en nosotros La alimentación determina muchos otros aspectos de la vida, que van cambiando con el tiempo. Al principio, los humanos se congregaron alrededor de fuentes abundantes de agua y comida. Estos lugares se convirtieron en aldeas, pueblos y ciudades. Solíamos recolectar la comida de los árboles, el suelo y las playas; el resto lo obteníamos de la caza y la pesca. Y comíamos cada vez que nos era posible, ya que la comida se estropeaba pronto. En sólo unas décadas, el sistema alimentario moderno ha cambiado profundamente la forma en que conseguimos o dejamos de conseguir nuestros nutrientes. Ahora compramos en los supermercados una comida cargada de productos químicos que, solo o en combinación, pueden causar enfermedades. El 90% de los productos vienen en alguna clase de contenedor. Para que duren más tiempo sin estropearse fuera del refrigerador; estos productos contienen sustancias químicas conocidas como conservantes que matan a las bacterias encargadas de descomponer los alimentos. La mayoría de ellos también llevan aditivos para hacer más atractivo su color, olor, sabor o textura. El objetivo es que llamen la atención y nos resulten tentadores. El restante 10% de artículos comestibles – productos agrícolas, lácteos, carnes y pescados- también son sometidos a una infinidad de procesos artificiales. “

Texto sacado del libro Clean de Alejandro Junger, M.D.

“Han pasado 40 años desde que me convertí en un especialista de la endoscopía gastrointestinal. En ese tiempo, he trabajado muy de cerca con mis pacientes para descubrir lo que conduce a una vida saludable. Como médico, creo firmemente que no importa cuánto se esfuerce el médico, no puede mantener la salud del paciente con el simple hecho de hacer revisiones y cuando las enfermedades. La salud a largo plazo es el resultado de actitudes y hábitos saludables. El mejorar el estilo de vida cotidiano es fundamentalmente más importante que contar con la eficiencia de la cirugía o los medicamentos.” (pag 25)

“En el pasado, la gente pensaba que la enfermedad podía y debía ser curada exclusivamente por los doctores y los medicamentos. Los pacientes eran pasivos y sencillamente obedecían la instrucción del médico y tomaban los medicamentos que les recetaban. Sin embargo, vivimos en una época en la que todos nosotros debemos hacernos responsables de nuestra salud”

“Cuando la gente se enferma, comúnmente los vemos quejarse de por qué se enfermaron. Enfermarse no es una prueba o un castigo impuesto por Dios. En la mayoría no es una predeterminación genética. En cambio, casi todas las enfermedades son el resultado de los hábitos que las personas han acumulado en el tiempo.”

“En resumen, que una persona esté sana o no, depende de lo que come y cómo vive día a día. Lo que determina el estado de salud de alguien es la acumulación diaria de cosas como la comida, el ejercicio, el agua, el sueño, el trabajo y el estrés.”

Textos extraídos del libro La enzima prodigiosa Hiromi Shinya

“Durante siglos, los humanos han aprendido a comer guiados únicamente por la sabiduría de sus padres, quienes a su vez, lo habían aprendido de los suyos, en un ciclo continuo de depuración de experiencias de vida. Generación tras generación se han trasmitiendo los conocimientos y la costumbres alimenticias. El conocimiento de los padres ha sida vital y en él se basaba la alimentación de las familias.

Hoy en día quedan pocos casos, al menos en los ámbitos urbanos, en los cuales los hijos se alimenten de la misma manera como sus padres lo hicieron cuando eran niños. El conocimiento ancestral ha cedido el control de nuestras mesas a la publicidad y, en menor proporción a la ciencia y a los gobiernos.

Desconociendo por compleo nuestra situación individual o nuestras necesidades, nos indican qué debemos comer y qué es bueno y qué es malo. Son las empresas de alimentación que invierten millones en publicidad las que mandan en nuestras decisiones de compra t¡y por lo tanto, en nuestros platos.”

“Además de haber olvidado la milenaria sabiduría de nuestros ancestros, despreciamos a nuestro maestro más cercano, el que de verdad lo sabe todo: nuestro cuerpo. El cuerpo humano es una maravilla sin igual de la naturaleza. Cuanto más lo conocemos y lo estudiamos, más nos sorprende.”

“El cuerpo nos envía señales que constantemente nos indican cúal es el camino correcto, como cuando se come algo que ya antes ha producido malestar o si se hace algo que no se debe. ¿Cuántas personas que sufren de jaquecas a pesar de saber que el café o el chocolate se las produce siguen tomándolos? Muchas veces se sabe qué nos produce alergia, indigestión o gases, pero si nos gusta nada nos detiene. La piel roja, con rosácea o con escozor, nos está diciendo que algo que comimos no nos cayó bien. Aprender a escuchar los mensajes del cuerpo es algo invaluable en el mejoramiento de nuestra salud.”

“Los seres humanos hemos pasado, en pocos años de historia, de un momento para comer a comer en todo momento. Se come en todas partes, en el automóvil, en la habitación, en el trabajo, en el gimnasio, en el cine, en los supermercados, en las tiendas y ¡hasta en las bibliotecas ¡

Hemos perdido en contacto intimo con la comida, se come inconscientemente, sin saber por qué, sin agradecer por la comida, sin masticar, sin siquiera disfrutarla. Hoy podemos decir sin duda que no se come para vivir, se vive para comer.”

Textos extraidos de EL PODER DEL ALIMENTO Boris Chamás

“Todo lo que ingerimos a lo largo del día en nuestra alimentación representa una medicina o un tóxico en potencia para nuestro organismo. Sencillamente, porque producirá efectos en la salud y bienesta en cualquier dirección, razón por la cual los terapeutas especializados en nutrición han adoptado estilos de alimentación que sean compatibles con las necesidades de salud física, su manera de pensar y hasta sus creencias religiosas para sus pacientes. Las dietas también han sido marcadas por la influencia del lugar geográfico donde se desarrollaron, las condiciones del clima, el acceso a cierto tipo de alimentos y el poder adquisitivo. “

Texto extraído de DESINTOXÍCATE Santiago Rojas Posada

“El hombre moderno se enorgullece de su “evolución” desde hombre de las cavernas a viajero del espacio, y contempla desdeñosamente su pasado primitivo. En lo que atañe a la dieta, empero, la especie humana ha experimentado una marcada “des-evolución” o degeneración de sua hábitos alimenticios, una degeneración instigada por el tan cacareado adventimiento de la civilización, acontecimiento que ha creado una separación permanente entre el hombre y la naturaleza.

Durante millones de años, antes de la minúscula gota en el océao del tiempo que denominabamos “historia” los humanos y otros primates se nutrian exclusivamente a base de alimentos burdos y fibrosos que tomaban de la naturaleza y consumían crudos. En todo el reino de la naturaleza, los animales que se sustentan con dietas que contienen una elevada porción de masa fibrosa indigerible y baja concentración de proteínas han desarrollado canales digestivos relativamente largos, en tanto que los carnívoros, como los tigres y leones, poseen un canal digestivo corto. El aparato digestivo humano, que se extiende entre la boca y el ano a lo largo de mas de 12 sinuosos metros , es uno de los más largos que existen en relación al peso corporal”

“A causa de la degeneración dietética provocada por la civilización, la dieta humana actual- sobre todo en el mundo occidental- se compone principalmente de alimentos refinados, desnaturalizados y excesivamente cocidos, indiscriminadamente combinados entre sí. Algunas de las consecuencias que ha de padecer la gente por haber eliminado los alimentos fibrosos de su dieta y dedicarse en cambio a las proteínas animales concentradas y a las féculas refinadas las describe a continuación el Dr. Robert Jackson:

La eliminación de esta sustancia de desecho (la fibra) elimina también de nuestros alimentos el estímulo natural para la actividad muscular de la pared intestinal…. Esto conlleva una disminución en la velocidad del flujo intestinal. La menor velocidad del flujo intestinal conlleva a su vez la descomposición de las proteínas y una fermentación my superior a la que correspondería normalmente para los hidratos de carbono; la primera tiene como consecuencia la producción de toxinas activas, y la segunda, de sustancias irritantes para la pared intestinal….Así se crea un círulo vicioso, que conduce a un estado de intoxicación crónica del cuerpo desde el aparato digestivo, pues la menor velocidad con que circulan los alimentos en el organismo no sólo provoca fermentación y descomposición sino que también deja más tiempo para que la sangre absorba las toxinas así producidas.”

Texto extraido de EL TAO DE LA SALUD, EL SEXO Y LA LARGA VIDA Daniel Reid

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